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¿Cuál fue la respuesta de Dios a la queja de Moshé? (v.
1)
RASHI: Dios respondió a Moshé: “¡Tú cuestionas Mis actitudes! No
eres como Avraham, a quien Yo prometí hacer de Itzjak su heredero,
y luego le dije que lo ofrendara como holocausto. El no cuestionó
Mis actitudes”.
Por lo tanto, el versículo dice “Ahora verás”, significando, “Ahora
verás la derrota del Faraón, pero no verás la derrota de las siete
naciones, cuando traigo al pueblo judío a la Tierra de Israel”.
KLI IAKÁR: Mientras Moshé no esperaba que las cosas mejoraran
de inmediato, ciertamente no imaginó que la situación empeoraría
como resultado de la misión que Dios le encomendó. Moshé se
preguntó si no fue su dificultad de palabra lo que hizo que el
Faraón se sintiera ridiculizado, haciéndole pensar: “¡El pueblo
judío se divierte a costa de mí, enviando una persona que apenas
puede hablar!” Por lo que preguntó a Dios: “¿Por qué me has
enviado?”
La respuesta a la pregunta de Moshé puede entenderse de los
fenómenos naturales. Por ejemplo: antes del amanecer se vuelve
muy oscuro, más que durante el resto de la noche; similarmente,
mucha gente tiene una súbita explosión de energía antes de fallecer.
La idea aquí es que cuando una fuerza toma conciencia de su
inminente extinción, da pelea con cada posible reserva de fortaleza.
Así también fue con el Faraón. Dado que la inminente redención
iba a eliminarlo, su reacción natural fue ampliar su ofensiva contra
el pueblo judío.
Dios indicó esta respuesta a Moshé con las palabras: “Ahora
verás...”. Es decir, es precisamente porque ahora es el momento de
la redención, que las cosas empeoran. El deterioro de la situación
es, así, señal de la inminente redención.
Torat Menajem
¿POR QUÉ CITA RASHI EL CASO DE LA AKEIDÁ? (V. 1)
Rashi escribe que Dios reprendió a Moshé por cuestionar Sus actitudes,
citando el ejemplo de Avraham en la Akeidá, que no cuestionó a Dios.
Sin embargo, hubo muchas oportunidades en las que los Patriarcas
demostraron su fe pura en Dios (comp. con Rashi a 6:9). ¿Por qué eligió
Rashi el caso de la Akeidá en particular?
La respuesta es que la dificultad de Moshé aquí y la Akeidá, comparten
un tema común que no es evidente en las otras pruebas Divinas. En
ambos casos encontramos que la promesa de Dios fue la causa misma
que llevó al subsiguiente sufrimiento:
En la Akeidá, Dios prometió primero un hijo a Avraham, nacido en la
vejez, que perpetuaría su familia. Y entonces, esa promesa misma fue la
causa de la dolorosa prueba de la Akeidá. Avraham podría haberse
quejado a Dios: “¡Mejor hubiera sido si nunca me dabas un hijo, si a esto
iba a llevar!”
Similarmente en nuestro caso, la misión de Moshé por parte de Dios
para redimir al pueblo judío fue de hecho la causa de un deterioro
adicional en la situación. Es, así, plenamente comparable a la Akeidá.
(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 16, págs. 47-49)