Este capítulo relata el episodio de la salvación de Shomrón. No obstante, hay un punto que debe ser analizado: ¿Por qué son elegidos precisamente los leprosos para anunciar la buena nueva de la redención?
El relato aborda la salvación de la ciudad Shomrón y en su inicio nos notificamos acerca de los cuatro leprosos. La Guemará en Sanhedrín (107a) cita las palabras de Rabí Iojanán que determina su identidad: “Guejazí y sus tres hijos”. Aparecen conceptos que no aprendimos anteriormente, una sensible observación del texto bíblico, que plantea una sorprendente similitud entre Guejazí, que hace gala de su codicia por el dinero (visto anteriormente en el capítulo 3, versículo 23) y los cuatro leprosos que se movilizan como gente frenética en el campamento de Aram, desierto de personas (Capítulo 7, versículo 8).
Y he aquí que, precisamente esos leprosos fueron elegidos por la Providencia Superior para anunciar a la ciudad de Shomrón la noticia de la redención. La pregunta ¿”quién hará el anuncio”? no es un interrogante aleatorio en el texto bíblico, sino una cuestión de peso muy significativa. He aquí que, a partir de una parabola, hace referencia el rey David al caso de la rebellion de Avshalom al ver a Ajimaatz hijo de Tzadok: “Este es un buen hombre y viene con buenas noticias” (Shmuel II, capítulo 18, versículo 27), pero aquí en la salvación de Shomrón, la buena noticia es justamente transmitida por un leproso.
Es posible que el mensaje bíblico sea que precisamente por el hecho de que la ciudad de Shomrón está colmada de paganismo y llena de corrupción moral, y solo por la gracia de Dios se salva de manos de Aram, el anuncio de la redención llega con el rostro oscuro y manchado de un leproso.
No obstante, si habremos de profundizar en este episodio, descubriremos que más allá de este plano se revela uno adicional, que se eleva en la oscuridad y proyecta una luz de gracia sobre todo el episodio. Aquí, en medio de la carrera loca para acumular dinero y ropas, los cuatro leprosos se detienen y dicen uno al otro: “No es bueno lo que hacemos. Este día es día de albricias; si, pues, guardamos silencio y esperamos hasta la luz de la mañana, entonces nuestra iniquidad nos alcanzará. Vengan, pues, vamos a dar parte de ello en casa del rey” (versículo 9).
Por ende, se descubrió que en sus almas brillaba repentinamente una luz pura que los elevaba ante todo, y de ese modo los rescataba de su soledad y les atribuyeron el privilegio de ser portavoces del bien para la ciudad de Shomrón. Este aspecto moral, puede que sea la clave de todo este episodio y allí se halla justamente la respuesta a la pregunta de por qué fueron justamente elegidos ellos, para ser los que anuncien la redención.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de la serie “Meat Min Haor”, de ediciones Beit El en cooperación con el movimiento Orot.