La queja del profeta y la respuesta de Hashem (1-6)
El profeta se queja ante Hashem y pregunta "¿Por qué prospera el camino de los impíos y viven en paz todos los que se portan deslealmente?" (1). Hashem reprende a Irmiahu por su queja y le aclara que está por enfrentar una prueba más difícil: "Si corriste con los de a pie y te cansaron, ¿cómo competirás con los caballos?" (5) - es decir, correr a pie te ha cansado, ¿cómo te enfrentarás en una competencia con jinetes? Hashem le dice al profeta que ni siquiera en su familia puede confiar: "Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos te han traicionado y han gritado en pos de ti. No les creas aunque te hablen palabras amables" (6).
Lamento (7-13)
En esta sección se presenta un lamento relativamente extenso. El lamento es individual y es posible debatir quién habla en él: Hashem, el profeta, o una persona cualquiera de la ciudad. Quien lamenta declara: "He abandonado mi casa, he dejado mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos... Muchos pastores han destruido mi viña, han hollado mi heredad, han convertido mi preciada porción en un desierto desolado" (7-10). En el lamento se describe cómo la tierra se ha convertido en desolación y por qué quien lamenta la ha abandonado.
Profecía sobre las naciones (14-17)
Esta breve profecía está dedicada a los vecinos de Israel: "He aquí, los arrancaré de su tierra, y arrancaré a la casa de Iehudá de en medio de ellos" (14). Pero después Hashem revela que "después que los haya arrancado, volveré y tendré compasión de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada uno a su tierra" (15), con la condición de que "aprendan los caminos de mi pueblo, jurando en mi nombre" (16).