Caleb y los meraglim

Caleb y los meraglim

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¿Qué dijo Kalev sobre Moshé? (v. 30)
TALMUD: Kalev les dijo: “¡Él nos sacó de Egipto! ¡Y él partió el mar para nosotros! ¡Y él nos alimentó con el maná! Si nos dijera ‘Hagan escaleras y suban a los cielos’, ¿no lo escucharíamos?” (Sotá 35a).
RASHI: “¿No partió acaso él el mar para nosotros? ¡E hizo descender el maná para nosotros! ¡E hizo que las codornices volaran para nosotros!
[Luego dijo:] “Ciertamente subiremos”, incluso al cielo. Si [Moshé] nos dice: “Hagan escaleras y suban allí”, triunfaremos en cualquier cosa que diga.
BEÉR MÁIM JAÍM: Si bien Moshé realizó muchos otros milagros para el pueblo judío, Kalev mencionó en particular estos tres pues ellos abarcan el universo entero: partir el mar fue una hazaña en la tierra, el maná cayó del cielo, y las codornices estaban en el aire de la tierra. Kalev sugirió que Moshé podía facultar al pueblo judío para colocar escaleras en el piso y trepar por el aire a los cielos, pues él ya había demostrado sus poderes sobre la tierra, los aires y el cielo.

¿A qué se refirieron los espías cuando dijeron: “Es más fuerte que nosotros (ממנו)”? (v. 31)
RASHI: [Esto también podría traducirse como “es más fuerte que Él”]. Dijeron esto en referencia al Cielo, por así decir.
MATNOT KEHUNÁ: No es posible que los espías dijeran que el enemigo es “más fuertes que nosotros”, pues ello no es prueba de que no pueden ser derrotarlos, considerando las victorias contra los poderosos ejércitos del faraón y Amalek en el pasado.

Torat Menajem
A DEFENSA DE KALEV (V. 30)
En su comentario sobre el versículo 30, Rashi escribe que Kalev mencionó al pueblo judío tres milagros que Moshé había realizado para ellos:
a) La partición del Mar de los Juncos; b) proporcionar el maná en el desierto, c) proporcionar las codornices.
¿Qué pregunta en el plano literal llevó a Rashi a concluir que Kalev mencionó estos tres acontecimientos? ¿Y por qué rechazó la afirmación del Talmud,
que Kalev mencionó el éxodo de Egipto, escribiendo en cambio que mencionó las codornices?
Rashi continúa explicando las palabras siguientes de Kalev: “Ciertamente subiremos” — “incluso al cielo. Si [Moshé] nos dice: ‘Hagan escaleras y suban allí’, triunfaremos en cualquier cosa que diga”.
Esto genera una pregunta: ¿por qué no interpretó Rashi las palabras de Kalev en forma literal, que prometía al pueblo que “ciertamente subiremos” y conquistaremos la Tierra de Israel?
LA EXPLICACIÓN
En los versículos 28-29, donde los espías comienzan a criticar la posibilidad de una conquista militar exitosa, se ofrecen tres pruebas:
a) El poderío militar enemigo dentro de la Tierra de Israel: “La gente que vive en la tierra es [extraordinariamente] poderosa. ¡Las ciudades son enormes y bien fortificadas, y hasta vimos gigantes allí!” (v. 28).
b) El poderío militar de las naciones vecinas, que les impedirían siquiera llegar al país: “Los jititas, los iebusitas y los emoritas viven en las montañas, y los canaaneos viven [en ambos sitios] sobre la costa y junto al Jordán”(v. 29).
c) La presencia de Amalek, que había luchado previamente contra el pueblo judío, provocándole grandes pérdidas (v. 29 y Rashi ibíd.).
Aun así, al leer la respuesta de Kalev a los espías en el versículo siguiente, no encontramos que encarara ninguno de estos temas, y sólo “hizo callar al pueblo para [que escuche lo que diría sobre] Moshé”. Por lo tanto Rashi concluyó que las palabras de Kalev sobre Moshé deben haber sido una respuesta directa a los tres argumentos mencionados:
a) En respuesta al argumento de los espías que el enemigo dentro del país era demasiado fuerte como para derrotarlo, Kalev replicó: “¿No partió él acaso el mar para nosotros?”. Kalev, así, estaba diciendo: “Recuerden cuando nos enfrentaba el ejército egipcio, mucho más fuerte que el nuestro, y no teníamos forma de vencerlo. Sin embargo, Moshé hizo para nosotros un milagro, ¡el mar se partió, y Dios destruyó al enemigo para nosotros!”.
(Por eso Rashi no podía citar la opinión del Talmud, que Kalev mencionó el éxodo de Egipto, pues en ese momento los egipcios no amenazaban luchar contra el pueblo judío; por el contrario, ayudaron al pueblo judío a abandonar Egipto).
b) En respuesta al argumento de los espías que había naciones poderosas que atacarían al pueblo judío incluso antes de que llegaran a la Tierra de Israel, Kalev replicó: “¡Él hizo descender el maná para nosotros!”. Con esto demostró que Moshé aseguró una asistencia milagrosa para el pueblo judío incluso mientras estaban en el desierto, antes de ingresar a la tierra.
c) El tercer argumento de los espías era que Amalek, un archienemigo del pueblo judío, se interponía en el camino. El pueblo judío había sufrido grandes pérdidas en la anterior guerra con Amalek por haber dudado de Dios “diciendo: ‘¿Está Dios entre nosotros, o no?’” (Shemot 17:7). Este era un argumento particularmente poderoso en este momento, pues parecía que el pueblo judío también había demostrado una falta de fe al querer enviar espías para investigar el país cuando Dios ya les había prometido una victoria milagrosa. Así, los espías estaban diciendo concretamente: “¡Recuerden cómo sufrieron en la guerra con Amalek porque les faltó fe! ¡También les falta ahora, y Amalek está pronto a atacarlos si intentan conquistar la tierra!”.
A esto respondió Kalev: “¡E hizo que las codornices volaran para nosotros!”.
Esto refutaba el argumento de los espías, pues cuando el pueblo judío se quejó a Moshé que quería carne, “buscaban un pretexto para alejarse de Dios” (Rashi sobre Bamidbar 11:1), y aun así Moshé hizo un milagro para ayudarles. Esto probaba que, con el liderazgo de Moshé, la ayuda milagrosa de Dios estuvo a mano incluso cuando el pueblo judío dudó de Él.
EL ARGUMENTO FINAL DE KALEV
Una vez explicado cómo Kalev respondió a todos los argumentos de los espías, a Rashi le quedó una pregunta: ¿Qué agregó Kalev al decir “Ciertamente subiremos”?
Kalev estaba preocupado porque detectó deshonestidad en las palabras de los espías (véase Rashi sobre el v. 23), por lo que no podía estar seguro qué clase de argumento inventarían a continuación. Por eso, explica Rashi, Kalev concluyó con un argumento que refutaba todo lo que los espías pudieran decir: “‘Ciertamente subiremos’, incluso al cielo. Si [Moshé] nos dice: ‘Hagan escaleras y suban allí’, triunfaremos en cualquier cosa que diga”. Con estas palabras, Kalev estaba diciendo: “Cualquier argumento racional que los espías pudieran ofrecer ahora, ¡sepan que los poderes de Moshé no se limitan al ámbito de lo racional!”.

EL CONTRAARGUMENTO DE LOS ESPÍAS (vs. 31-33)
¿Cómo podían los espías contrarrestar un argumento tan poderoso?
La Torá escribe que ellos respondieron: “No podremos alzarnos contra el pueblo, pues es más fuerte que nosotros” (v. 31). Esto inquietó a Rashi, pues no parece haber aquí ninguna respuesta significativa a los argumentos de Kalev.
Por eso Rashi explicó que los espías no dijeron “es son más fuerte que nosotros”, sino que “es más fuerte que Él”, es decir, más fuerte que el poder de Dios en los cielos. Este era el único modo de contrarrestar el argumento de Kalev, que Dios haría milagros para el pueblo judío como lo había hecho en el pasado.
Pero ahora el pueblo se preguntaría: ¿es posible que los habitantes del país sean más fuertes que el Cielo? A simple vista, semejante afirmación parece totalmente ridícula, especialmente para una nación que había presenciado los milagros de Dios con sus propios ojos.
Claramente, los espías necesitaban apuntalar su argumento, por lo que continuaron: “Allí vimos a gigantes-nefilím” (v. 33). Estos no eran los gigantes a los que los espías se habían referido previamente, en el versículo 28, pues repetir meramente lo que habían dicho antes no aportaría ningún apoyo a su argumento. Más bien, este era un tipo singular de gigantes, como explica Rashi: “Gigantes, descendientes de Shamjazái y Azaél, que cayeron del cielo”.
“Si se están preguntando”, estaban dando a entender los espías, “cómo constituyen los habitantes una fuerza incluso contra el Cielo, sepan que estos gigantes mismos cayeron del cielo, ¡por lo que son rivales parejos con los ángeles de Dios!”.
Con todo, la idea de que estos gigantes tuvieran algún poder en contra de Dios era difícil de creer, por lo que los espías agregaron que eran gigantes que “cayeron en la generación de Enosh”, que fue antes del gran Diluvio en la época de Nóaj. Así, los espías estaban diciendo: “¿No creen que el Cielo no tiene poder frente a los habitantes del país? Sepan que cuando el Cielo castigó a toda la humanidad con la aniquilación durante el Diluvio, estos gigantes sobrevivieron, ¡y ahora viven en la Tierra de Canáan!”.
(Basado en Likutéi Sijot, vol. 8, pág. 82 y ss.; vol. 28, pág. 85 y ss.).

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