De todos los aptos para el ejército a las familias

De todos los aptos para el ejército a las familias

En contraste con el censo “en el desierto” (Capítulo1) en el que fueron contabilizados “todos los aptos para el ejército”, en el censo realizado “a posteriori de la mortandad” en nuestro capítulo son contabilizadas familias. La función de la contienda militar es la de conducir a la posesión de la tierra, que se reparte por familias.

El último censo figura en la Torá “después de la mortandad” (Versículo 1) y antes de la guerra decisiva contra los Midianitas. Pero justamente, en su carácter es diferente del censo “en el desierto”, ya que en lugar de enfatizar en cada tribu  “todo apto para el ejército” (como en el capítulo 1 del libro Bamidbar), aquí son mencionadas, precisamente, las familias de cada tribu con sus nombres. La expresión genérica “todo apto para el ejército en Israel” (Versículo 2) es mencionada aquí una sola vez, en comparación al censo realizado “en el desierto”, mientras que el censo mismo destaca las porciones de tierra heredadas por familias-“Para éstos será repartida la tierra en herencia acorde al número de nombres” (Versículo 53). Los números y los nombres refieren aquí más a la herencia de la tierra que a la contienda militar.

Toda la travesía y toda la contienda militar-tienen como función la de conducir al pueblo a heredar su tierra, y los nombres de las familias  son aún más importantes que en la contienda militar.

Quien se tome el trabajo de contar todas las que fueron denominadas “familia” en el censo, descubrirá que son 57, de las cuales hay 12 en las tribus de Iosef, Menashé y Efraim y si le agregamos las 12 tribus mismas llegaremos a 70 (falta una), exactamente igual al número global en la lista de los hijos de Israel que descendieron a Egipto (Bereshit capítulo 46). No obstante, algunos nombres de Bereshit desaparecieron y no figuran en el último censo, y los hijos de Leví (según sus familias) fueron contabilizados en forma separada “ya que no les fue dada a ellos herencia en el seno de los hijos de Israel” (Versículo 62). Y así fue posible introducir a las familias de Menashé y Efraim, que no fueron mencionadas en Bereshit (porque nacieron después) y preservar para las tribus y las familias el número 70, como un número con connotación de santidad.

Sólo las mujeres no fueron mencionadas ya que no eran jefas de familias-con excepción de las hijas de Tselofjad, que no tuvo un hijo-las cinco hijas de Tselofjad no hicieron su presentación ante Moshé por cuestiones relacionadas con su “condición de mujer”, sino por el temor de que el nombre de su padre fuera suprimido de las herencias correspondientes a las familias. Pero la consecuencia fue que ellas se convirtieron en jefas de familias en la herencia de la tierra.

Gentileza del sitio 929

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