La escuela de Shamai y la escuela de Hilel divergieron en sus opiniones acerca de la postura corporal que debe mantenerse en el momento de recitar el “Shemá”: estática, supina o de pie, o tal vez, incluso en movimiento. Del Midrash se infiere que la postura de la escuela de Hilel surge a partir de un enfoque básico que nos enseña que la aceptación del yugo celestial no se halla en contraste con el flujo de la vida.
El mandamiento de la Torá: “Habrán de estar estas palabras que yo te ordeno hoy sobre tu corazón. Las habrás de inculcar a tus hijos y hablarás de ellas: al estar en tu casa y en tu andar por el camino, al acostarte y al levantarte”. (Versículo 6-7) fue también interpretado por Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, como es conocido, como el deber de leer la sección de “Shemá” en tiempos definidos. La Mishná, en el Tratado de Berajot (capítulo 1) señala la discusión entre las escuelas de Shamai y la de Hilel, en lo concerniente a la forma en la cual hay que leer la porción de Shemá: “la escuela de Shamai dice: a la noche-toda persona se habrá de inclinar y la leerá, y por la mañana, se pondrá de pie, como está citado: “y al acostarte y al levantarte”. Y la escuela de Hilel manifiesta: cada persona la lee a su manera, como está citado: “y en tu andar por el camino”; pues entonces, ¿por qué figura: “”al acostarte y al levantarte? –en el momento en que las personas se acuestan y a la hora que se levantan”
La escuela de Shamai sostiene que las palabras “al acostarte y al levantarte” indican la posición en la que debe ser leída: por la noche, cuando la persona se acuesta y por la mañana cuando se levanta. Sin embargo, la escuela de Hilel difiere en su postura y señalan que estas palabras sólo definen el momento de la lectura, pero en relación a la posición corporal-cada uno la lee a su manera, e incluso en el marco del camino.
Del Midrash Pesikta deRab Kahana (Pasaje 9-) se desprende que el método de la escuela de Hilel surge a partir del enfoque básico en cuanto a la característica de la aceptación del yugo celestial:
“¿Y en qué te he cansado?” (Mijá, capítulo 6, versículo 3)-dijo Rabí Berajia (parábola) esto se asemeja a un rey que envió un escrito con órdenes e instrucciones de él a un país, y qué hicieron los habitantes de ese país, lo tomaron y se pusieron de pie, descubrieron sus cabezas y lo leyeron con miedo y temor, con estremecimiento y sudor. Así le dijo Dios a Israel, hijos míos, el “Shemá” es un escrito mío con órdenes e instrucciones, no los molesté, no les dije que lo leyeran parados o con sus cabezas descubiertas sino “al estar en tu casa y en tu andar por el camino…” (Versículo 7).
Del Midrash se infiere que el hecho de que “cada uno lee a su manera” nos viene a indicar que la aceptación del yugo celestial debe ser realizada no a partir de la toma de distancia y el temor, que no permiten la continuidad de la rutina de la vida, sino “a partir de la propia vida”.