Este párrafo, ¿fue dicho solo a los jefes tribales?

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RASHI: [Moshé] honró a los líderes enseñándoles a ellos primero, y solo luego al resto del pueblo judío.
¿De dónde sabemos que con el resto de los preceptos hizo lo mismo?
Del siguiente versículo: “Aharón y todos los líderes de la comunidad regresaron a él, y Moshé hablaría con ellos. Después se acercarían todos los hijos de Israel” (Shemot 34:31-32).
Pero, ¿por qué eligen las Escrituras mencionar este punto aquí?
Para indicar que cuando la anulación de promesas la hace un individuo, este debe ser un experto [como un “líder” tribal]. Si no hay disponible un individuo experto, puede ser anulada por 3 hombres comunes.
MISHNÁ: El principio rabínico de liberar una promesa [pidiéndoselo a un experto] “flota en el aire”, es decir, no tiene base real en las Escrituras (Jaguigá 10a).

¿Es conveniente que una persona haga promesas? (v. 3)
MISHNÁ: Las promesas son un “cerco” para la abstinencia (Avot 3:13).
TALMUD IERUSHALMÍ: ¿No te basta con lo que la Torá te prohibió, que deseas prohibirte también otras cosas? (Nedarím 9:1).
Torat Menajem
LA CONEXIÓN ENTRE LAS PROMESAS Y LOS JEFES TRIBALES (V. 2)
Rashi encara la pregunta de por qué el versículo 2 sugiere que el presente párrafo fue dicho únicamente a los “jefes tribales” y no a todo el pueblo judío. Ciertamente, ¡las leyes de las promesas escritas aquí se aplican a todos los judíos!
Rashi rechaza la idea de que estas leyes fueron enseñadas de hecho solo a los líderes tribales, y concluye que las Escrituras se están refiriendo a una ley no escrita: la razón de que la Torá recalca la conexión entre los líderes tribales y las leyes de las promesas es “para indicar que cuando la anulación es realizada por un individuo, este debe ser un experto”, como ser un líder tribal. Y “si no hay disponible un individuo experto, puede seranulada por 3 homb res comunes” que, en ausencia de una solución mejor, constituyen un “tribunal judío” con ese fin.
Rashi se está refiriendo aquí al principio rabínico de que la persona que se arrepiente de una promesa que hizo puede buscar un “experto” que la libere de esta. Como el propio Rashi explica en su comentario sobre el Talmud, el experto puede “encontrar para la persona una faceta permisiva imprevista, en razón de las implicaciones que le imponen esta promesa. [El experto demuestra que] si la persona hubiera sido originalmente consciente de dichas implicaciones, nunca habría hecho la promesa, demostrando así que esta era inválida desde el primer momento” (Rashi en Guitín 83b, sobre “bejaratá”).
Sin embargo, este principio es una ley rabínica que “no tiene base real en las Escrituras”, como dice la Mishná. Rashi, sin embargo, en su comentario sobre el Jumash, supone que el lector está familiarizado con este concepto, escribiendo “cuando la anulación de promesas es realizada poru n individuo...”, como si el estudiante de las Escrituras ya supiera que las promesas pueden anularse hallando una faceta permisiva imprevista.
Todo lo que nuestro versículo parece añadir es el detalle que este individuodebe ser un experto.
UN ENFOQUE LÓGICO 
Tal vez podría argumentarse que Rashi consideraba plenamente lógico el proceso de encontrar una faceta tal en una promesa, y por lo tanto (en el plano literal) no requiere fundamento en las Escrituras. El experto no anula una promesa preexistente, lo que definitivamente precisaría alguna fuente en las Escrituras, pues estas decretan que todas las promesas son obligatorias; en cambio, este libera de la promesa a la persona al demostrar que nunca fue válida desde el primer momento (como se explicó antes).
Esto, parecería, contrasta nítidamente con las leyes descriptas en el presente párrafo, donde un padre o esposo anula la promesa de su hija o esposa mediante un derecho de anulación otorgado por las Escrituras.
Rashi consideró obvio que si se encuentra una faceta permisiva imprevista en alguna promesa, la persona puede eludir la observancia de lo que originalmente (y erróneamente) creyó era una promesa obligatoria. Por eso, Rashi no precisó informarnos de este principio.
Lo que Rashi sí nos enseñó, en base al v. 2, es que la persona que encuentra esta faceta debe ser un experto, razón por la cual la Torá dirige en forma manifiesta este párrafo a los líderes, los “expertos” del pueblo judío.
Sin embargo, en la conclusión final, esta explicación es inaceptable, pues:
1) Cuesta aceptar en el plano literal que hay dos mecanismos totalmente diferentes (“anulación” y “liberación mediante una faceta permisiva imprevista”) para eliminar la obligación de las promesas, cuando Rashi no da indicación alguna de semejante distinción mayor en su comentario.
2) Por el contrario, Rashi escribe explícitamente que la única distinción entre un experto y un padre en la forma en que eliminan promesas es en la terminología que deben usar (“el experto debe usar palabras que impliquen liberación, y un esposo, palabras de anulación” — Rashi sobre el v. 2, “ze hadavar”), lo que indica que el mecanismo concreto mediante el que se elimina una promesa es el mismo.
LA EXPLICACIÓN
Más bien, parecería que en el plano literal hay solo un mecanismo por el cual puede cancelarse una promesa, y este es mediante la anulación, como la Torá indica explícitamente en el presente párrafo cómo un padre o esposo puede anular la promesa de su hija o esposa. Del mismo modo en el caso de un experto, en el plano literal, este tiene el poder de anular las palabras de una promesa, como recalca Rashi: “cuando la anulación de promesas es realizada por un individuo, este debe ser un experto”.
Rashi no precisó aclarar el fundamento bíblico de que un experto tiene el derecho de anular una promesa, pues lo consideró autoevidente: tal como un padre tiene el derecho de anular la promesa de su hija, porque es una figura de autoridad (Rashi sobre el v. 4), los líderes tribales tienen el derecho de anular las promesas de sus seguidores, sobre los que son las figuras de autoridad.
Rashi sólo agrega que esto no se limita al jefe de la tribu propia en particular, sino que toda figura de autoridad (como ser un experto en la ley judía) es aceptable para este fin. Y, en circunstancias excepcionales, cuando no se pueda encontrar un experto, incluso tres hombres comunes pueden formar un “tribunal” a estos efectos, que está autorizado a anular una promesa.
(Basado en Likutéi Sijot, vol. 33, pág. 186 y ss.).

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