La imagen del Tzadik, el Justo

La imagen del Tzadik, el Justo

 

Frente a la imagen del malvado ladrón que figura en el versículo de apertura, como una especie de título contrastante con toda la profecía (versículo1), el profeta postula la imagen del justo y su actuar , que se mantiene sólido ante las amenazas y ansiedades que lo rodean.

Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, encontraron en nuestro capítulo un espacio rico en las descripciones de las virtudes del Tzadik, el Justo:

“Y será la estabilidad de Tus tiempos una fortaleza de salvación, sabiduría y ciencia: y el temor del Señor será Su Tesoro” (versículo 6), la persona es evaluada en función de los seis órdenes de la Mishná, que son seis ámbitos centrales en su vida: una vida de fe, la preservación de las fechas de celebración y sus festividades, la construcción de la familia, la consolidación de una sociedad sana, considerando cuidadosamente las leyes de finanzas y los preceptos del hombre para con su prójimo, la santidad y la pureza. Por sobre todo esto, se halla el tesoro más preciado de todos, que moviliza todo –“el temor reverencial a Dios” (Shabat 31a).

“Aquel que anda en justicias y habla rectitudes, que rechaza con desprecio la ganancia de opresiones, que sacude sus manos de contacto con el soborno, que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias, y que cierra sus ojos para no ver el mal” (versículo 15). En este versículo, Yeshaiahu mencionó seis fundamentos principales en la imagen del Tzadik, el Justo: el que hace justicia, se relaciona con su prójimo con rectitud, desprecia la opresión, se cuida de dar o tomar soborno, se abstiene de escuchar algo malo alusivo al prójimo y evita que sus ojos observen lo que no debe ser observado (Makot 24a). La realización de justicia, tiene dos facetas: una, en el sentido del juicio y la justicia (versículo 5), y la otra, es la bondad con el prójimo: “su pan (le) será dado, su agua está segura” (versículo 16).

El Tzadik, el Justo, vive en calma a partir de su confianza en Dios, “Dios es su salvación en momentos de pesar” (versículo 2), por consiguiente, “éste morará en las alturas, su guarida será en las fortificaciones de las peñas” (versículo 16) y su imagen, como la hermosura del rey (versículo 17). Todo eso, a pesar del horror circundante: “huyen los pueblos...son dispersadas las naciones” (versículo 3), su despojo es recolectado como en la plaga de langostas (versículo 4), “Desoladas están las calzadas; ya no hay viandantes” (versículo 8), “La tierra está de luto y desfallece; el Levanón está avergonzado y languidece; Sharón se ha tornado en desierto, y el Bashán y el Carmel sacuden (sus hojas)” (versículo 9).

Mientras que el Tzadik, el Justo confía en Dios: “Porque el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; Él nos salvará” (versículo 22), los pecados generan miedo: “Aterrados están los pecadores en Tzión, temblor se apoderó de los impíos” (versículo 14). La calma y el pánico no son establecidos por la realidad exterior, sino según el estado anímico de la persona. Rabí Ishmael beRabí Iosi se hallaba en el mercado y vio temeroso al  alumno que lo acompañaba. Le dijo: eres un pecador, como está escrito: “Aterrados están los pecadores en Tzión”. El Tzadik que confía en Dios no sabe lo que es el miedo, ya que la fuente del miedo se encuentra en el corazón, y no proviene del exterior: “Tu corazón entonces recapacitará el terror” (versículo 18).

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