Preguntas de Abarbanel, Números 22

Preguntas de Abarbanel, Números 22

“Y Balak hijo de Zipor... envió mensajeros a Bilam hijo de Beor...diciendo:...Ruégote maldigas a esta gente (al pueblo de Israel), porque es demasiado poderosa para mí...Y los ancianos de Moab con los de Midián fueron con magias en sus manos y abordaron a Bilam , a quien refirieron las palabras de Balak.Entonces él les dijo: Pasad aquí esta noche y yo os responderé según lo que me diga el Eterno...Y presentóse D-s a Bilam y dijo: ... No irás con ellos ni maldecirás a ese pueblo, porque bendito es...Y los enviados de Moab se retiraron...Entonces Balak envió a mucha gente principal y más honorable...Y presentóse D-s a Bilam esa noche y le dijo: Si los hombres vienen a buscarte, levántate y ve con ellos, mas solo lo que Yo te diga es lo que harás.Y Bilam se levantó en la mañana, ensilló su asna y fue con los enviados de Moab.Y encendióse la ira D-s por su partida con ellos.

(Números 22)

Pregunta:  Si D-s ya había dejado ir a Bilam, ¿por qué se enojó con él cuando se fue con ellos?.  Dado que D-s es la fuente de toda bendición o maldición, ¿por qué Le impidió a Bilam maldecir a Israel? ¿Qué hubieran importado los conjuros de Bilam?

Respuesta:

Aunque aparentemente el texto presenta una contradicción al “cambiar” D-s de opinión sucesivamente, Abarbanel detalla los siguientes puntos:

Cuando Bilam le contesta a los primeros mensajeros, no les dice exactamente lo que D-s le advierte: “No irás con ellos ni maldecirás a ese pueblo porque bendito es”, sino que su respuesta fue: “El Eterno no quiere que yo vaya con vosotros”.  Consecuentemente, las palabras de los mensajeros a Balak fueron: “Bilam se niega a ir con nosotros”.  Esto dio a pensar que a lo mejor Bilam sí iría con otros más honorables y, como quien dice, “llegándole al precio”.  Si desde el principio Bilam hubiera dicho que no maldeciría a ese pueblo ya que es bendito, probablemente no habrían  insistido.
El argumento que utilizó Balak para convencer a Bilam fue decirle: “Por favor, no dejes de venir a mí”, como pidiéndole por lo menos que vaya y ya después decida si va a maldecir o no.  Balak está aquí separando los dos asuntos, uno el ir con él y otro el maldecir; ésto es comparable a un doctor que lo traen de lejos, primero se le pide que venga (pagando lógicamente sus viáticos) y ya posteriormente analizará si podrá curar o no.  En caso de que no lo haga, de cualquier manera su pago por ir no es reembolsable.  Es por esto que D-s le da la libertad a Bilam de ir diciéndole: “Si los hombres vienen a buscarte, levántate y ve con ellos, mas solo lo que Yo te diga es lo que harás”.  De entrada D-s le advierte que no podrá maldecir al pueblo pero si él de todos modos quiere ir y cobrar sus viáticos, ¡adelante!.
D-s se enoja finalmente con Bilam y le pone el obstáculo en el camino (el ángel con la espada), ya que nunca les dice claramente a los mensajeros que la maldición no prosperará y que sólo podrá decir lo que le permita D-s.  El ángel de hecho le recalca: “...pero hablarás sólo lo que Yo te dijere”.

Ahora bien, las palabras de Bilam finalmente no hubieran afectado en lo más mínimo al pueblo de Israel ni disminuido su elevada posición espiritual; la razón por la que D-s  le impidió maldecir fue para que los demás pueblos no confíen en la posibilidad de maldecirlos y traten de pelear contra ellos.   El hecho de que todos sepan que D-s está con Israel, el mantener alta la moral y el prestigio, era imprescindible antes de entrar a la Tierra prometida.

 

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