El mandamiento de erigir piedras y un altar en el monte Eibal (Versículos 1-7)
Moshé se dirige a los ancianos y a todo el pueblo y les ordena que en el día en el cual crucen el Iardén e ingresen a la tierra, ellos deben erigir piedras grandes sobre las cuales deben escribir “todas las palabras de la Torá esta” (Versículo 3). Las piedras deben ser erigidas en el monte Eibal y cubrirlas con cal. Además, deberá erigirse en el monte Eibal un altar de piedras enteras para Dios “y sacrificarás Shelamim y comerás ahí, y te regocijarás ante Adonai, tu Dios” (Versículo 7)
Descripción del evento (Versículos 9-26)
Antes de describir el evento y lo que habrá de acontecer, Moshé brinda una breve introducción (Versículos 9-10) en la cual le deja en claro al pueblo que deben cuidar los preceptos de Dios, ya que ellos son el pueblo de Dios: “Guarda silencio y escucha Israel, este día eres pueblo para Adonai, tu Dios” (Versículo 9)
Después de ello, Moshé explica cómo debe llevarse a cabo el evento de la bendición y la maldición en el monte Guerizim y el monte Eibal. La mitad del pueblo estará en el monte Guerizim y harán escuchar la bendición y la otra mitad el pueblo estará en el monte Eibal y harán escuchar la maldición. En la continuidad del capítulo, es presentada una lista de “maldecidos”, absolutamente sin bendiciones, sobre la cual los comentaristas intentan dar algunas explicaciones, ya que de acuerdo a la descripción del evento-debe haber bendiciones y maldiciones y aquí, aparentemente hay solamente maldiciones. Más aún, cuando en la descripción del evento, la tribu de Leví debería ser una de las tribus que bendicen, mientras que en la nómina de los maldecidos la tribu de Leví pronuncia las maldiciones.
Una de las tendencias está representada por Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, que por cada maldición que trae la Torá, figura también “Baruj”, “Bendecido”. Esta interpretación es posible, pero como lo postulara Shadal (Acrónimo hebreo de Samuel David Luzzatto, 1800-1865), esta interpretación tiene dos problemáticas sustanciales: la primera-no hay en la Torá alusión a ello. La segunda-en la versión de Shadal: “ya que ¿cuál es el sentido de decir “Bendecido sea el hombre que no se acueste con la esposa de su padre”?
El comentarista Malbim (Acrónimo hebreo de Rabí Meir Leibush ben Iejiel Michel Weiser, 1809-1879) (Iehoshúa capítulo 8, versículo 33) al adherir a la interpretación de Rabí Abraham Ibn Ezra, explica que la bendición y la maldición son las que están escritas en el capítulo siguiente, y fueron pronunciadas por las tribus de Israel, y entre las dos montañas se encontraban los Leviim, quienes pronunciaron la nómina de los maldecidos (que no son ni bendición ni maldición)
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