Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 66

Síntesis del capítulo, Yeshaiahu 66

El Templo no es deseable cuando hay pecadores (versículos 1-4)

En este párrafo se presentan palabras de reproche a los constructores del Templo: "El cielo es Mi trono, y la tierra el escabel de Mis pies. ¿Qué manera de casa edificarán para Mí, y cuál será el lugar de Mi descanso? (versículo 1). Cuando el pueblo peca, los sacrificios y la construcción del Templo no son deseables "porque llamé, y no hubo quien respondiese, hablé, y no escucharon; sino que hicieron lo malo a Mis ojos, y escogieron aquello en que no Me complacía" (versículo 4).

La alegría de Ierushalaim y la venganza contra los malvados (versículos 5-17)

Este fragmento incluye una introducción (versículo 5), palabras de consuelo y alegría para Ierushalaim (versículos 6-14) y una descripción de la venganza contra los malvados (versículos 15-17). En la introducción, el profeta invita a "los que tiemblan ante su palabra". Luego, el profeta pasa a describir el regocijo de Ierushalaim. El profeta compara el proceso de redención con un proceso de parto "¡Voz de alboroto (que procede) de la ciudad! ¡Voz del templo! ¡Voz del Señor, que da su merecido a Sus enemigos!. Antes que estuviese de parto, dio a luz (Tzión); antes que le vinieran los dolores, produjo un hijo varón" (versículos 6-7), y después el profeta invita a Israel a mamar de Ierushalaim "Para que mamen y se sacien del pecho de sus consolaciones" (versículo 11) como metáfora de la alegría y el bien que habrá en Ierushalaim. En la tercera parte de este fragmento, el profeta describe cómo Dios se vengará de los malvados "Los que se santifican, y practican lustraciones, para entrar a los jardines, caminando tras de uno al interior de ellos; los que comen carne de cerdo, y bichos abominables, y el ratón, serán destruidos juntamente, dice el Señor" (versículo 17).

Los pueblos reconocerán a Dios y se ocuparán de la congregación de los exiliados, los dispersos (versículos 18-24)

En este pasaje, el profeta describe cómo al final de los días, todas las naciones reconocerán la gloria de Dios. Como parte del cambio dramático, los pueblos se ocuparán de traer a Israel de vuelta a su tierra: "Y traerán a todos vuestros hermanos, de entre todas las naciones, como ofrenda al Señor, en caballos, y en carros, y en vehículos cubiertos, y en mulos, y en dromedarios, a Mi santo monte de Ierushalaim" (versículo 20). El profeta concluye el libro con una descripción de la peregrinación regular: "Y sucederá que de novilunio en novilunio, y de sábado en sábado, vendrá toda carne para adorar delante de Mí, dice el Seño" (versículo 23). Los peregrinos a Ierushalaim verán con sus propios ojos el castigo de los malvados "Y saldrán, y mirarán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Mí” (versículo 24).

 

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