A pesar de que los valientes hombres de David fueron por su cuenta, e incluso, regresaron sanos y salvos, de todos modos, David comprende hasta qué punto debe cuidarse de un riesgo innecesario para la vida de sus soldados.
En ocasión de la presencia de los Pelishtim, los filisteos, en Beit Lejem, David expresó un deseo: “¿Quién me diera a beber agua del pozo de Beit Lejem que está junto a la puerta”. El versículo da cuenta de que transcurría la época calurosa de la cosecha; y resulta que David, que estaba muy sediento, recordó la poca de su juventud en Beit Lejem y el pozo de agua fría que allí había, aparentemente, en la zona del portón, y deseaba tomar de esas aguas. A pesar de que David no le ordenó a nadie que le trajera agua, el propio hecho de la expresión de deseo movilizó a los más osados de sus hombres a ponerse en riesgo, y tres de ellos lograron infiltrarse entre los pelishtim y traer agua del pozo para el rey David.
Al ver David el agua que le trajeron sus combatientes, se sintió avergonzado y devastado. “Se arrepintió por el hecho de que estos tres combatientes pusieron su vida en riesgo por su deseo de tomar de esas aguas” (según los conceptos del comentarista Radak), David comprendió que por el hecho de la expresión del deseo, él carga con la responsabilidad del riesgo de vida de los combatientes, y por lo tanto, no puede beber el agua. Por consiguiente, les dio a las aguas un sentido de santidad: “Pero él no quiso beberla, sino que la consagró para Dios. Y dijo: Lejos esté de mí, oh Señor, que yo haga esto. ¿Beberé la sangre de los hombres que fueron con riesgo de sus vidas? Por eso no quiso beberla”. En la profundidad del concepto de David, él argumenta que esas aguas son como sangre, ya que los combatientes arriesgaron sus vidas, y como es sabido “la sangre es la vida”. Esta consagración a Dios no se asemeja a la que hemos visto en otros contextos, y que el sentido simbólico de esta consagración es la libación de la sangre-la sangre de las personas que pusieron en riesgo sus vidas. Y tal vez, de este modo, David quiso lograr la expiación por el error cometido al proclamar su deseo.
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica Har Etzion