La causa de la gran derrota es que Israel consideraba al arca de Dios cual si fuera una instrumento con poderes autónomos, y no comprendieron el nexo con el estado espiritual del pueblo y de los portadores del arca.
Nuestro capítulo describe una de las derrotas más duras que supo tener el pueblo de Israel en la época bíblica. Muchos del pueblo de Israel se vieron afectados, y principalmente-el arca de Dios quedó en manos de los Pelishtim.
Una derrota de tal dimensión equivale a un pecado singularmente grave. Y no obstante, no solo que en nuestro capítulo o en capítulos anteriores no hay un pecado singular por el cual el pueblo de Israel debe ser castigado, por el contrario, del capítulo se infiere aparentemente que los hijos de Israel se comportaron acorde a la expectativa: tras la primera derrota los hijos de Israel no se volcaron a la idolatría, como en el período de los jueces, sino precisamente hacia Dios, e incluso trajeron el arca. ¿Qué es lo que sin embargo provocó esta dura derrota?
Una observación detallada del capítulo plantea una respuesta clara a dicho interrogante. Tras la primera derrota, los hijos de Israel dijeron:
“¿Señor, por qué hemos sido heridos hoy delante de los Pelishtím? Tomemos con nosotros, de Shiló, el arca del pacto del Señor, para que vaya en medio de nosotros y nos libre de manos de nuestros enemigos” (Versículo 3. Del comienzo de sus conceptos parece que los hijos de Israel buscan la vía para la Teshuvá, el arrepentimiento y el retorno. Y sin embargo, de inmediato queda claro que no es así. En lugar de dirigirse a Dios a través de una plegaria o arrepentirse y reparar su conducta, ellos intentan resolver la problemática por medios externos: traer al arca de Dios, como si fuera una herramienta con poderes independientes. No es Dios el que salvará a Israel, sino el arca.
La ironía de esta situación es enfatizada en el versículo siguiente:
“Y el pueblo envió a Shiló, y trajeron de allí el arca del pacto del Señor de los ejércitos, que se asienta sobre los querubines; y allí estaban los dos hijos de Elí, con el arca del pacto de Dios, Jofní y Pinjas” (Versículo 4)
Los hijos de Israel traen el arca, sin pensar que el mismo se halla bajo la protección de los dos pecadores-Elí y Pinjás. Dicha descripción ilustra la desconexión existente entre los hijos de Israel entre el poder que le atribuyen al arca y el estado espiritual del pueblo en general y de sus sacerdotes en particular.
También en la guerra de Ierijó, el arca está presente, pero en esa ocasión Yehoshua minimizó el rol del arca e hizo hincapié “¡Gritad, pues el Eterno os ha entregado la ciudad! “ (Yehoshua capítulo 6, versículo 16). En la guerra de Shiló, a diferencia, no hubo un líder que enfatizara la diferencia entre el arca y Dios, y la percepción entre ambos derivó en el hecho de que el lugar de un ” gran clamor” (Versículo 6) fue tomado por “ la gran mortandad “ (Versículo 10).
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
Gentileza del sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”